¡QUE RICO ESTÁ!

En una ciudad de EE.UU, unos amigos suyos que tenían piano, le ofrecieron su casa para poder estudiar. Le dijeron que se sintiera como en su casa y que si tenía hambre que cogiera lo que quisiera de la nevera. Estaba sola en la casa cuando sintió ganas de comer alguna cosa. Abrió la nevera y vio una lata de paté empezada. Cogió unos biscotes, los untó con el paté y se los comió con gusto. Cuando llegaron sus amigos y ella les comentó que había probado el paté que estaba en la nevera, pálidos, le contestaron: -“¡No nos digas que has cogido la lata de la comida del gato!”. Efectivamente, eso es lo que había hecho. Ella respondió: -“Pues, de todas maneras, estaba muy bueno”.