Cosas que pensaba, decía o hacía…

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• De pequeña, rascaba la pintura de las paredes de su casa para llegar al yeso y comérselo. La falta de calcio en sus huesos le hacían cometer esta travesura.

• De pequeña, descubrieron que tenía un “oído absoluto” (pocas personas lo tienen). De espaldas al piano, le tocaban unas cuantas notas sueltas y otras arpegiadas y Alicia decía el nombre exacto de cada una de ellas (tanto si eran bemoles o sostenidas).

• “El cerebro es el jefe, el oído el empleado y la mano la herramienta”

• “La música es para escuchar, no para ver”

• “Para mi, la música es mi verdadera vocación, no mi profesión”

• Para ella, su “handicap” más grande no era tener las manos pequeñas sino los brazos cortos. Cuando los tenía que cruzar, le costaba llegar a las notas.

• No le gustaban los discos. –“El sonido de los discos es falso. Está todo retocado. Se pierde el sonido personal del artista y, sin eso, no hay nada”.

• “He de estudiar” era una frase típica de ella. Tenía obsesión por el estudio y, en cuanto llegaba a una ciudad, lo primero que preguntaba a la persona que le iba a buscar al aeropuerto era dónde había un piano para poder estudiar.

• Daba mucha importancia a la acústica de la sala de conciertos. No le gustaba tocar en salas de grandes dimensiones, prefería, por la acústica, tocar en salas más pequeñas.

• Los premios le angustiaban y le creaban desasosiego. –“Los premios convierten a la música en responsabilidad y deja de ser un placer”. Nunca creía estar a la altura…

• En algunos momentos de su vida solía decir –“Piensa mal y acertarás”. Por suerte no acostumbraba a acertar…

• En los aviones y hoteles aprovechaba para memorizar las partituras.

• Llegó a tener una pequeña colección de servilletas de restaurantes y hoteles, pues, sin darse cuenta, se marchaba con la servilleta enganchada a la cintura.

• Siempre se quejaba de que las habitaciones de los hoteles no estaban pensadas para bajitos: le costaba llegar a las perchas de los armarios; no podía alcanzar las toallas de ducha etc.

• Siempre llevaba en el bolso fotos de su familia y las enseñaba orgullosa a todos sus amigos.

• Lllamaba por teléfono a sus amigos muy a menudo, para saber de ellos, estuviera donde estuviera del mundo.

• Le gustaba comer cosas típicas, no cosas sofisticadas. Disfrutaba mucho con la comida japonesa (sushi, sashimi, sopa de tofu etc). También le gustaba un buen jamón ibérico, el pan con tomate, la tortilla de patatas, la “escudella y carn d’olla” (plato típico catalán), la sopa de fideos, los percebes, la nata, los tocinillos de cielo, el chocolate…

• Cuando le preguntaban dónde vivía, ella siempre respondía: -“En los aviones”

• Acostumbrada a viajar continuamente, no sabía estar, en un mismo sitio, más de una semana. ¡Le encantaba hacer maletas!

• A sus hijos siempre les dijo: -“Mientras yo viva, no habléis de mi. Cuando yo ya no esté, haced lo que queráis”.

• No quería participar en nada de la publicidad y marketing que suele rodear a un artista. A ella sólo le interesaba la música. En ocasiones se vio “forzada” por su entorno a conceder entrevistas, a aceptar que se retransmitiera por TV o radio alguno de sus conciertos o a grabar discos… y, si aceptaba, lo hacía siempre a regañadientes.

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